El tallado de madera en Oaxaca, ha existido durante cientos de años, desde la elaboración de juguetes para niños, máscaras y objetos religiosas hasta el estilo de la talla de madera que fue iniciado en 1957 por el artesano Manuel Jiménez, quien a través de esta labor artesanal, se reconoce como el iniciador de los tallados de figuras míticas en los Valles Centrales de Oaxaca.

La magia de crear vida e imprimir el alma en la madera es un arte que se hereda de generación en generación, desde muy pequeños los vínculos que unen a los artesanos con su entorno son inculcados por los ancianos, que de viva voz cuentan las leyendas de sus pueblos y enseñan a los niños a soñar, para luego poder traer sus sueños a la vida. Antes de que la madera de copal es cortada, en ella ya corre la vida, el artesano solo define sus características e imprime en ella su singularidad, plasmando infinidad de modelos que van desde animales, plantas, humanos, hasta seres de otro mundo, todos ellos fusionados para crear una belleza mística.

En sus talleres, los artesanos están en contacto con los elementos, viviendo entre las pilas de copal que a gritos piden ser tallados con la vida, que se les pinte el alma, en este proceso todos los integrantes de la familia forman parte, los más pequeños aprenden las técnicas de sus padres que las aprendieron de los suyos en un círculo infinito. Así, niños y jóvenes van aprendiendo de los más viejos este oficio, donde cada artesano imprime sus sueños creando piezas y criaturas mágicas salidas de la imaginación que cobran vida terrenal después del tallado y pintado manual.


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